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No puedes volver atrás y cambiar el principio, pero puedes comenzar donde estás y cambiar el final.

C.S. Lewis

Buenos días a todos,

hoy vengo a hablaros de los finales, los principios y como creo que habría que afrontarlos desde mi punto de vista. Todas mis reflexiones y maneras de descubrirme las iré soltando aquí con la intención de ayudaros y ayudarme. Espero que disfrutéis de la lectura 🙂

Y ya sin más dilación: ¡allá vamos!

Todo en la vida tiene un principio y un final. Desde mi punto de vista, todos los finales vienen acompañados de un nuevo comienzo y es imposible separar ambos conceptos porque cuando algo termina es porque algo nuevo está por empezar.

A veces sentimos que los finales son dramáticos e infravaloramos el poder de un final por el simple hecho de no pensar que ha llegado -repentina o paulatinamente-, porque algo está sucediendo, algo está naciendo y que seguramente ya lleva tiempo incubándose para surgir con más fuerza.

Solemos centrar nuestra atención en lo catastrófico de las circunstancias (una ruptura amorosa, el final de una etapa, la pérdida de un trabajo, etc.) sin darnos cuenta y dejando en última instancia lo hermosos que son los comienzos y, es completamente normal -se hace muy difícil mirar con perspectiva cuando algo te toca muy adentro-. Porque, aunque no lo creamos, todos -absolutamente todos- los finales vienen acompañados de un comienzo. Puede que suene muy obvio, pero es relativamente complicado cuando pasamos por situaciones dolorosas (a todos los niveles), el darnos cuenta de que algo nuevo está llegando; que todos tenemos situaciones que nos provocan dolor, pero todo pasa por alguna razón.

En mi caso, suelo ser una persona que, aunque pueda parecer que me lanzo a la primera a cualquier plan descabellado, me angustian los cambios. Es difícil darse cuenta de tus miedos cuando, como dice un buen amigo, pones el piloto automático. Es decir, cuando pasas por la vida sin pena ni gloria, simplemente ahí estas: haciendo y deshaciendo sin valorar lo realmente importante.

Para mi lo importante es, sin duda, quererse y querer. Lo cual resulta irónico, porque tengo una tendencia irracional a complacer más que a complacerme… pero esto dará para otro post más adelante.

Así que volviendo a la cuestión inicial: el miedo a los cambios, a que acabe algo o el hecho de que acabe sin más; da miedo, por supuesto, pero el miedo (aún irracional) es el instinto más básico y sirve para SOBREVIVIR. Claro que los finales son complicados, claro que dan miedo; por supuesto que son dolorosos… pero hay que pasarlo, hay que vivirlo y hay que sentirlo para poder darnos cuenta, después, que todo final llega con un nuevo comienzo.

Y vosotros, ¿os sentís identificados con estás reflexiones? Espero que este texto de lugar a que penséis en ello y compartáis conmigo vuestra perspectiva 🙂

¡Gracias por leerme y hasta muy pronto!

2 Replies to “Final”

    1. Podríamos apodarlos cambios pero a veces es tan difícil una situación que nos puede parecer un final. En mi reflexión intento transmitir esa idea de cambio catastrófico que puede llegar a asemejarse a un final, pero que como bien dices solo es un cambio o el principio de algo nuevo. ¡Completamente de acuerdo con tu reflexión! Gracias por compartirla por aquí 😊

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